Carlos Daniel Vázquez. Héroe de Tumbledown. Último combate en Malvinas. Hay historias de Malvinas que el tiempo no debería dejar en silencio. Porque detrás de cada episodio hubo hombres que, en circunstancias extremas, demostraron un valor que merece ser recordado. Una de esas historias tiene un nombre: Carlos Daniel Vázquez. Era entonces un joven teniente de corbeta de Infantería de Marina, jefe de la 4ª Sección de Tiradores de la Compañía Nácar del Batallón de Infantería de Marina Nº 5. Su destino estaba en el extremo oeste del monte Tumbledown. Era el 13 de junio de 1982. La guerra estaba llegando a su final. En Tumbledown, la 4ª Sección de Vázquez quedó frente a una fuerza británica muy superior. Poco después de las 23 comenzó el ataque. Los británicos avanzaron con las bayonetas caladas. La distancia entre unos y otros llegó a ser de apenas unos pocos metros. Se combatió con fusiles, ametralladoras, granadas y bayonetas. La batalla dejó de ser una lucha convencional para convertirse, por momentos, en un combate cuerpo a cuerpo. Vázquez estuvo allí, en primera línea. La situación se hizo desesperada. Los argentinos estaban rodeados y sufrían bajas. El jefe de la sección llegó a pedir que los propios morteros batieran su posición. Ordenó lanzar sobre el lugar los proyectiles que quedaban en un mortero de 60 milímetros, para obligar a los británicos a abandonar la posición. El combate continuó durante horas. Uno de aquellos hombres fue el suboficial Julio Saturnino Castillo. Cuando un soldado británico comenzó a atacar a bayonetazos al conscripto Juan Luis Galarza, Castillo salió de su posición para intentar salvarlo. Fue alcanzado y murió combatiendo. También cayó el subteniente Oscar Silva, que había llegado con un grupo del Ejército para reforzar la posición de Vázquez y terminó combatiendo junto a los infantes de Marina. La 4ª Sección resistió durante unas ocho horas. Finalmente, agotada la munición, diezmada y prácticamente rodeada, debió abandonar la posición. La guerra terminaría pocas horas después. Vázquez sobrevivió. Pero aquella noche no quedó solamente como un recuerdo personal. En 2015, la Armada Argentina le otorgó la Cruz al Heroico Valor en Combate por conducir a sus hombres durante sucesivos ataques y resistir hasta agotar la munición. El monte Tumbledown se encuentra en la isla Soledad, a unos cuatro kilómetros al oeste de Puerto Argentino. Su altura máxima ronda los 258 metros sobre el nivel del mar y forma parte de una sucesión de crestas rocosas. Es un paisaje áspero de piedras, afloramientos rocosos y turba, con laderas irregulares. En ese terreno, bajo la oscuridad de la noche y en medio de temperaturas extremas, se libró uno de los últimos y más encarnizados combates terrestres de la guerra. En aquella altura, durante la noche del 13 y la madrugada del 14 de junio de 1982, un grupo de argentinos escribió una página de valor que no debería desaparecer de nuestra memoria. Entre ellos estuvo Carlos Daniel Vázquez. Un hombre que sobrevivió a la guerra, volvió a su patria y continuó su vida. Y muchos años después tuve la oportunidad y el privilegio de conocerlo personalmente. Su hermano, Horacio Vázquez, cardiólogo, fue mi socio y compañero de trabajo durante los 17 años que viví en Buenos Aires, entre 1983 y el año 2000. Pude conversar con Carlos Daniel y conocer al hombre que había vivido aquella noche y combatido junto a sus soldados. Fue algo especial. Hay héroes que la historia recuerda con monumentos. Otros permanecen, silenciosamente, en la memoria de quienes los conocieron. Carlos Daniel Vázquez pertenece a estos últimos. Mi homenaje a los mártires y héroes de la guerra de Malvinas, a 44 años de la misma.

Juan L. Marcotullio                                 

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